domingo, 23 de octubre de 2011
lunes, 17 de octubre de 2011
historia del pastel
Historia de los Pasteles | | |
Aunque la elaboración de pan y sus derivados se inició en el antiguo Egipto, nada indica que los primeros panaderos de la civilización tuvieran alguna vez la idea de rellenar un molde de pasta con carne, pescado o fruta. Este avance culinario se registró en la antigua Grecia, donde el artocreas, una tarta de carne picada con sólo una costra inferior de pan, gozó de varios siglos de popularidad. Dos características distinguían estos primeros pasteles o empanadas: no tenían un piso superior de pasta, y el relleno nunca consistía en frutas o crema, sino tan sólo en carne o pescado.
Los primeros pasteles de dos pisos fueron confeccionados por los romanos. Catón el Censor, estadista romano del siglo II y autor del tratado De Agricultura, era muy goloso y dejó registrada una receta de la empanada más popular de su época: la llamada placenta. Para la corteza se empleaban harina de centeno y de trigo, y el dulce y espeso relleno consistía en miel, especias y queso de oveja. Finalmente, el pastel era untado con aceite y se horneaba sobre hojas de laurel. La primera referencia occidental a un pastel de frutas, y además una auténtica tarta de postre, aparece en la historia con fecha sorprendentemente tardía: en el reinado de Isabel I de Inglaterra, o sea en el siglo XVI. Aunque posiblemente la repostería casera utilizaba frutos tales como melocotones y manzanas, es sabido que la reina exigía cerezas deshuesadas y confitadas como sustitutivos de los tradicionales rellenos de carne o de pescado.
Una vez hizo su aparición el pastel de frutas como postre, sus referencias y sus rellenos proliferaron, pero es interesante observar que al principio, y tal vez siguiendo el capricho de la reina, en Inglaterra los pasteles predilectos fueron las confeccionadas con bayas silvestres, con preferencia sobre las de frutas cortadas.
domingo, 16 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
viernes, 30 de septiembre de 2011
helado de hongos a la parrilla (molecular)
Helado de hongos a la parrilla:
El caramelo:
Ingredientes:
200 g de fondant
125 g de azúcar isomalt
125 g de glucosa
10 gotas de disolución de ácido cítrico al 50%
Elaboración:
Se caramelizan los azúcares hasta 150º C, se añade el
ácido cítrico y se sube la temperatura a 160º C. Se
extiende este caramelo y se satina estirándolo y
juntándolo entre 15 y 20 veces para homogeneizar
el calor. Se le da forma de bola, se calienta la punta
de la bomba de aire, se introduce en la bola y se sopla
hasta conseguir la forma y tamaño deseados procurando
que la capa de caramelo sea lo más fina posible.
El Helado:
Ingredientes:
462 g de leche entera
124 g de nata 35% MG
54 g de leche en polvo desnatada
176 g de dextrosa
20 g de sacarosa
8 g de estabilizante neutro para crema
6 g de sal
150 g de hongos
Elaboración:
Se infusióna la mitad de la leche con los hongos salteados, cuando la mezcla llegue a 60º C se añade la leche en polvo, la dextrosa, la sal, el azúcar y el estabilizante neutro para crema. Una vez alcanzados los 85º C, se pasa por el túrmix y se guarda en la cámara durante 12 horas. Por último se pasa por la sorbetera.
Los hongos:
Ingredientes:
Humo de serrín de olivo
2 dl de aceite de oliva
200 g de hongos
Elaboración:
Se seleccionan los sombreros de los hongos. Se confitan en aceite, se escurren y se congelan.
Montaje:
Se cortan los hongos en láminas finas, se disponen en la base del plato con una quenelle de helado encima. Se introduce el humo del serrín dentro de la bola de caramelo. Se coloca encima del helado tapándolo.
*Se trata de un helado salado de hongos que aparece cubierto por media campana incolora de caramelo (como una bola soplada), traslúcida al ojo y extremadamente crujiente en boca, en cuyo interior se encuentran depositadas unas fragancias imperceptibles a la vista y cautivadoras al olfato, pues sorprende el aroma de humo de olivo que desprende, dispuesto con sutileza, con el suficiente tino para llamar la atención potenciando los demás elementos sin saturar al olfato. Unas finas láminas de hongos confitados sirven de base al helado, a la cúpula de azúcar, configurando una construcción arquitectónica culinaria insólita.
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